La abeja republicana edición facsimilar

278 fortuna la logra un pueblo celoso de ~us derechos, por no saberla conser– var se acarrea un cúmulo de males que insensiblemente lo conducen á 1a mas completa anarquia, y por 6J– timo á la desgracia. No es estraño que un país dominado por la tiranía, y acostumbrado á la servidumbre, no conozca á fondo el verdadero é ines– timable precio de la libertad. Hecho á vivir en la!> tinieblas de los calabo- 2os, hiert' su torpe vista el mas te- 11 ue y delicado r'1yo e¡ uc despide aque.. lla. Ignorante de los derechos que le ha concedido la naturale~a, no se impele á darle aquella es1imacion qlle corresponde al adquirir unos bie– ues perdidos, que ca~ualmente los ,,e recuperados, y de cuya posesion y conservacion , resulta su felicidad po1if1ca. Sufriendo por la fuerza ca– J>richos ó delirios en lugar de leyes. rehusa obe<lerer las que le dicta la 1eghima autoridad, que se reipeta en aquel mismo que ha elegido pa– ra dcposirnr su confianza, el general con:;cntimicnto de los pueblos iode- Compara la opresión colonial con "las tinieblas de los cala– bozos". Es una adaptación de la alegoría platónica de la ca– verna. Según ésta, los hom– bres que vivieran aherrojados, en el fondo de una caverna, y sin tener de la vida otra no– ción que las sombras proyec– tadas por los reflejos de un fuego que no alcanzan a ver, se formarían un concepto fantasmagórico de la realidad. Y así ocurriría con los perua– nos que habían vivido hasta entonces bajo la opresión co– lonial, y que no tenían no– ción de sus derechos naturales "y de cuya posesión y conser– vación resulta su felicidad política".

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx