La abeja republicana edición facsimilar
!66 Jugar de la opresion la e~tatua de )a libertad, viviesemos seguros de la fiereza española, v en posesion de ,I \ Jos derechos que nos arrebato la usurpacion, goza8emos tranquilos de esa suspirada paz, que solo la he– mo3 visto envuelta en ]as sombras y opacidad de las tinieblas? ¿Y co-– mo -ahora pues, que debemos ma– nifestar ese heroico entnsiasmo pa– ra aterrar con valor a los tiranos sangrientos que intentan oprimirnos, oimos con frialdad el ruido infaus– to de la alarma y de la guerra? Lle– go ya la ocasion en que nuestro nombre se inmortalize, y pasando por las regiones mas remotas, trans.. mita á la posteri<lac.1 nuestra gran– deza y nuestra gloria. El enemi– go quiere aproximarse á la Capital, como nos lo anuncia en la anterior prodama e] Presidente de la Re– publica. Desesperado en los cam– pos del iracundo Marte, viene a JJlantar en ella el estandarte agore• ro de la muerte : odiando á un pue– blo que mira sublimado en la es•
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