La abeja republicana edición facsimilar
250 despotismo, qufl' se enriquecen ha– ciendo derramar la sangre de los in– felices. La Abeja no ha tenido nada de temeridad, que la razon y )ajusticia son los que hablan en ella, y hablarán siempre con el mismo denuedo que hasta aqni , pues no la asustan los tiros de la mordaci– dad, ni los anatemas que fulminen )os despreciables restos del difunto Monteagudo Esta es la ocasion de hablar, y de instruir á. los pueblos en sus verdaderos intereses, pues jamas florecio tanto la libertad de Roma que cuando era sostenida por el imperio de las luces: entonces se hablaba con enérgia, y tembla– ban los Silas y Pompeyos con la irresistible elocuencia de un tri– buno: pero sepultada aquella ba– jo el polvo de los campos de far– salia , repara su decadencia la Re– pú hlica, y envuelta en las sombras de la ignorancia, vuelve a entroni– zarse el despotismo antiguo. So– mos libres, y nadie podrá prohi– birnos el uso de la razon ; esta es Se menciona "los desprecia– bles restos del difunto Mon– teagudo ", cuando éste se en– contraba en Guayaquil. ¿Qué relación tiene tal frase con el asesinato del ex ministro?
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