La abeja republicana edición facsimilar

116 ta libertad concedida á los morta– les por el Autor de la naturaleza! Abrid los ~jos, y arrepentidos de vuestros crímenes, ceded á los jus.. tos deseos de los pueblos; no pro– Jogw~is mas una guerra que está labrando vuestra tumba, y á la que infaliblemente decendereis llenos de oprobio y de ignominia. Refle– xionad por un momento en la de– sicion de las naciones civilizadas sobre nuestra Independencia, y co– nocereis que vuestra obstinadon no hace otra cosa que afilar los pu– ñales con que vais á espiar vuestros inauditos crimenes. ¡'1.'iranos! esco– ged: ó el sepulcrn de los esclavos, o una Patria entre los libres. ARTICULO REMITIDO La primera ocupacion que de– be haber en un estado naciente y principalmente en tiempo de g·uerra , es la organizaciou de la hacienda pública, como la única y verdadera fuente de las riqu«r La reflexión sobre la inelucta– bilidad de la independencia americana es justa. A un en España se reconocía tal pers– pectiva, y se reprochaba algo– bierno porque su empecina– miento en admitirla prolonga– ba innecesariamente la gue"a y su triste secuela, y quebraba los lazos que debían unirla con los nuevos estados.

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