La abeja republicana edición facsimilar
Juzga el autor que bastaba ha– ber proclamado la indepen– dencia, para que San Martín hubiera dado su empresa por terminada; pero que a la som– bra de su autoridad protecto– ral hizo al pueblo cierta vio– lencia, en cuanto impuso o toleró los caprichos de Mon– teagudo. No asoma en sus consideraciones el pendiente antagonismo de las fuerzas patriotas y realistas, que ha– cía precaria la independencia y requería la acción militar. 207 en nosotros mismos, impelidos con las amargas consicleracioues e¡ ue sa.. cabamos al vernos casi libres del poder de un déspota que nos estaba conduciendo á la perdicion. Su he– roisrno hubiera c-0usisti<lo en que despues de haber cortado los vin• culos que nos unian a la metropo.. Ji española, no hubiera usurpado las facultades y derechos de los pueblos , apropiandose un titulo que no le conveuia de ningun m<r do. En esto mismo aeredita la contradiccion de sus tiranicos prin– cipios, porque si el venia á liber– tar a los pueblos, ya libres estos, de– bió dejarlos obrar espontaneamen– te, y no que los violenta el que obe– dcscan por la fuerza los caprichos de un monstruo parecido al Cesar de Roma, ó al Robespierre de Ja Francia. ¡Ha! feliz y memorable dia aquel en que vimos desapare.. cer de nuestro suelo a ese génio atrevido, que queria con su faJsa política y descarada hipocresía, te– nernos engaftados, para hacernos la La::;e de su a1nbicion y detesta-
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