La abeja republicana edición facsimilar

I 200 gahamos al hacedor supremo co– locase a V. E. en el mando que ya obtiene, y miéntras la pesada mano de los tiempos daba movi– miento a su voltaria rueda, ya-– ciamos ocultos con el funesto man– to de la angustia, hasta este dia casi en que hemos vi"to colmadas nuestras mas halagueñas esperan– zas: nuestros ruegos llegaron hasta el sublime solio, y compadecido el padre de los hombres , uos con– cedio, por f;in, el bien que sus– pirabamos. El nmndo americano se regocija en tan feliz exaltaciou, pues espera c1 ue el acertado go– bierno de V. E. difunda en todas partes la dicha y el contento. To– dos iran á consultarle sobre los destinos inconstantes de su suerte., seguros de no hallar en su res– petuoso alcazar el feroz semblante del iracundoJove que ahuyentaba con rayos a los que le imploraban en el capitolio ; sino el apaciule rostro de Ja beniguidad, que ador– mecida en los encantadores bra– zos de las amables virtudes, des•

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