La abeja republicana edición facsimilar

'7 no consulto los hombres, cuando puedo preguntar a la naturaleza. Este libro siempre verdadero uní– forme siempre esta abi~rto para to– dos los mortales, y bastaba con– sultarlo para convencerse que las primeras sociedades fueron demo• cráticas. El arnor a la Independencia y á )a libertad es muy impetuoso muy vivo en el hombrn (de la 11a.. tu raleza) para perderlo lueg;o que se une con sus semejantes, y solo la necesidad, el tiempo, y los aca– sos pudieron esclavizarlo. Como los primeros hombres fueron g·uer– reros, necesitaban de gefes que los condujesen á la victoria, y desde Hórnulo, hasta los héroes que im– mortalizó Ossiau, v desde este hasta los que cantó Hersilla, solo se ven cu los reyes, y gefes de los bárba– ros sus atrevidos generales. . No es pues necesaria la civi– lizacion para el gobierno repubJi. cano. No eran civilizados los com– pañeros de Leonídas, no lo eran los habitantes de Acaya., ni los que Notoria influencia de Rou– sseau aparece en los concep– tos sobre la bondad y la li– bertad naturales del hombre, y sobre el orígen de las desi– gualdades que alteran la ar– monía de la vida social.

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