La abeja republicana edición facsimilar

184 á Jo mas esterior y aparen~, por– que conociendo que es inevitable la Independencia, aquellos mismos que se nieg·an á pronunciarla con Ta boca, la admiten en el fondo de su corazon. Para ellos tarda– rá algunes días mas; y se puede afirmar sin temeridad, que si se ventilase esta discusion en un jui– cio abierto ante todos los pueblos sus aclamaciones sofocarían muy pronto la voz de los q ne en cor– to nínnero, y por intereses mal calculados, la le,·antan aun con– tra una necesidad confesada ge– neralmente. Dentro de poco las dudas de la Europa, respecto de )a América, pareceran un proble– ma tan imposible de resolver co– mo el régimen impuesto por la Espafia a aquel pa1s que había descubierto, sin haber podido ja– mas descuhrir lo que mas conve• nia para su union mutua; pues pa• ra mantener su dominio en Ame• rica , adoptó puntualmeute Ja Es.. paña todos los medios 1nas opor• A la luz de la razón, adver– tíase que la política desplega– da en América por el absolu– tismo era la menos indicada para asegurar la continuidad de la dominación española. Equivalía a pretender la in– movilidad histórica, e ignorar la naturaleza y la profundidad de los problemas engendrados por esa misma dominación.

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