La abeja republicana edición facsimilar
141 vadas tropas del feroz Canterac, y apenas se aproximará este a nues– tros muros, cuando los mismos que tenemos por amigos levantarán el grito de la alarma, y presentando en público las espadas las introduciran sin c.ompasion en nuestros pechos. Pero todavia es tiempo de que re– mediemos tamaños males: evite– mos con anticipacion nuestra rui– na. La salud de la patria está en peligro : corramos pues á su auxi– lio; pero ante todo separémos con valor a estos protervos españoles. El derecho natural y el de gentes nos persuaden de nuestra conser– vacion, evitando los medios que nos la destruyen: estos son los espa• ñoles, con que si queremos ser felices debemos desprendernos de ellos. Este es un acto santo que prescribe Ja razoñ y la justicia; logrese este deseo, que es el vo– to g·eneral de un pueblo Jihre- y entonces nos prestarémos gustoso!'; en las filas de nuestros queridos compatriotas á morir por la liber-
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