La abeja republicana edición facsimilar

138 vivan sin corazon, que el que vi– van coutentos con nuesfra inde.. pendencia. Ellos no duermen la– brando nuestras cadenas con te– son y constancia,· nos miran con fastidio y con desprecio ; se dan públicos parabienes por las calles; celebran sus fiestas con descaro; se encierran a teger solo la so– ga con que nos quiernn quitar el aliento en el suplicio; y tratan en sus repetidos y diarios concilia– bulos de los medios de nuestra ruina, así como en un tiempo los parciales de Cati lina para la per– dicion de Roma. Cuando un puelilo infeliz ha roto las cadenas que le aprisiona– ban, sus primerae atenciones no han sido otras que desterrnr a todos aquellos que han sido ins– trumentos del despotismo, porque siempre aspiran á la dominacion, y pretenden dejarnos en los hor– rores de una nueva esclavitud: y aun nosotros en el tiempo mismo de la servidumbre, esperabamos nuestra independencia para que El alegato enderezado a lograr la total exclusión de los espa– ñoles se inspira en Maquiave– lo: pues anota que al vencer los obstáculos opuestos a su exaltación, los gobernantes que hacen "desaparecer a los que tenían envidia de sus vir– tudes, viven poderosos, segu– ros, honrados y felices"; y en caso de no hacerlo así, los hombres despojados del po– der y a quienes se trata con benignidad aguardan, en silen– cio, la oportunidad que les permita disfrutar nuevamente de sus privilegios. Las gentes guardan el recuerdo de los be– neficios que antes gozaron, y temen las innovaciones; de modo que afectan tibieza e incredulidad, y difícilmente se comprometen a sostener las nuevas situaciones.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx