La abeja republicana edición facsimilar

Juzga que la libertad de im– prenta no debe amparar al ca– lumniador anónimo; que no debe permanecer impune el desenfreno de quien se escuda en esa libertad "para violar las leyes del pacto social". 125 agentes de ~sos caballeros han re– mitido de Lima mulas para con-– duc lrlas a la Capital'' Pero sí re.. quiero al soldado, ó mas bien al Individuo que encubre bajo uu ti-– tulo honrado, la vil alma de un calumniador; requiero, digo a ese sea quien fuere, el que declare, ante los tribunales, ¿quien son esos agentes, y quienes los comandan• tes militares que los ocupan? En vano declamamos nuestra sangre para ser libres, si la líber• tad, á cada paso , está usurpada por la licencia la mas desenfre– nada ; si el mas despreciable fo– lletista tiene un derecho de impu– nidad para violar, a su antojo, las leyes del pacto social. ¿E~ esta la libertad de imprenta tan decanta– da? Del mismo modo se puede llamar libet·tad iudividual, el aten– tado de un asesino qne con el fa. vor de las tinieblas, planta un pu– ñal en el pecho del Ciudadano pa– citico y descuidado. ''Si hay cuatro balas para el

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