La abeja republicana edición facsimilar

112 6a y á la historia todo el repo~o necesario para inmortalizará los he– roes de la revolucion del nuevo mun– do; el hombre de bien, el ciuda– dano amante <le su patria, al fijar un ojo atento sobre las causas qué han influido en su destino, no puede dejar de tributar públicos homena– jes á los que han sacrificado su exis– tencia civil y natural por dar liber– tad á iUS hermanos. ¿ Y la capital de la Repúbli– ca Peruana no tributará siquiera uua tierna memoria al Yirtuoso Ri– l·a-Aguero? Habrá desaparecido aca– so el mérito sublime de este inmor– tal patrióta, ó la negra em·idia ka– brá podido obscurecerle en la mis– ma patria que ha sentido el bene– fico influjo de sus virtudes ? Jamas el crimen podrá hallar á la virtud impunemente , existiendo hombres justos que sepan apreciarla, y de– fiendan la causa de la libertad, que es la de la virtud y la justicia. Sí: mientras residan en el Perú las vic– timas del despotismo peninsular, ha- lnicia el elopio de Riva Agüe– ro, atribuyendole las virtudes gratas al republicano liberal y las empresas políticas de ma– yor trascendencia en la época.

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