La abeja republicana edición facsimilar

Parece considerar que la gesta de la independencia estaba concluiéla, y no existía ya ningún peligro de que los realistas pudieran amenazarla: pues, conseguida la victoria (apenas simbolizada en la pro– clamación), sugiere que San Martín debió igualarse con cualquier ciudadano, y al no hacerlo perdió el derecho a reclamar gratitud. Pero algo muy distinto sosteníase en es– tas páginas cuando el Protec– tor inauguró el Congreso Constituyente. 107 fica." Aquel ciudadano que coloca– do á la cabeza de los negocios pít– blicos baxo de estas condiciones, se quisiere constituir en árbitro de los derechos de Jos hombres , falta á "las condiciones espresadas, y por consiguiente pierde aquel derecho con que debe reclamar la gratitud de los que eligieron para aquellos fi– nes. La inobservancia de estas cou– dlciones no es culpa de los pueblos ni menos debe imputarse por tal, la sincera exposicion de un ciuda• dano , que como miembro de la so– ciedad, no tiene otro deseo que el desterrar para siempre aquella antigua é indecente costumbre que hemos tenido de doblar la rodilla delante de aquellos hombres que han logrado exaltarse sobre los de• mas. REMITITO. Sr. editor. En el número cuatro de su periódico se insertaron unas preguntas para que contestase ellm•

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