La abeja republicana edición facsimilar

102 v{mdalos destructores del linnge americano. ¡Peruanos! acorda~ con indign~– cion que por esa maldita raza ha s1- do regada la sangre de vuestros Incas y de vuestros compatriotas Tupac– Amaro y Pumacagua : escuchad con dolor los clamores de estas infelices victimas, sacrificadas al furor del acero hi~pano , sin mar. causa que el amor á la libertad que quiiieron con justicia sostener. Dignos hijos del Sol: no creais ni por un momento en la afabilidad y dulzura con que acaso os tratará ese traidor, que se sostiene contra toda justicia , tan solamente con el fin de dar pábulo á sus vicios, los mismos que consiente á esos des– naturalizados: ellos no defienden yá á ese decantado rey, contra el que se han revelado. Pezuela era la au– toridad que representaba al ingrato é indolente Fernando: aquel fué vio– lentamente despojado del mando que este le babia concedido en "·ir– tud de uq poder usurpado á los pue- Aquí se dice que el virrey La Serna dispensaría "afabilidad y dulzura" a los cuzqueños; pero en la página anterior se dice que había establecido su gobierno en Cuzco para "per– petrar sus crímenes". Adviértase cómo niega toda legitimidad a las autoridades virreinales: porque su autori– dad deriva de Fernando VII, que ha usurpado su poder al pueblo; acto de usurpación ha sido el nombramiento del Vi– rrey Joaquín de la Pezuela; y éste ha sido despojado por la insurgencia de José de La Ser– na. Conclusión: el pueblo pe– ruano no les debe obediencia, y debe vengar la sangre de Túpac Amaru y Pumacahua.

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