La abeja republicana edición facsimilar

84 con vigor el deposito de la fé, y de la doctrina que se les ha confiado; y si el perjuicio viene de alguna de las grandes potestades, representar– le €on respeto y sumision para no hacerse complice y participante en el por una cobarde condescedencia. De este modo lo practicó con los emperadores del Occidente S. Am– brosio: y con los Pro-Consules del Africa San Agustin: eran aquellos los grandes Seflores de la tierra, y sin embargo les representaban los Obispos quándo manda ban alguna cosa que podian dan.a r á las maxi– mas de la religion 6 de su Yglesia, ¿y será posible que el Superior Go– bierno de ésta Ciudad prevenga á el Arzobispo que obedezca ciega– mente, y aun se haga él executor de los Decretos que sal~an en asun– to, religiosos y cclesiasticos por mas que turben su conciencia y le parez– can opuestos á la doctrina sana y ortodoxa porque sus Decretos son irrevocables? cxprecion qu~ me pa– rece muy fuerte y poco adoptable en los Juristas y Téologos. Sientan

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