La abeja republicana edición facsimilar

46 cir <1ue la suerte tle la nacion se entrega á las impias manos de los que no pueden ser amigos suyos. Ellos son bien conocidos, y tanto mas peligrosos y ofensivos, cuanto lt1chamos actualmente por dar con– sistencia á la suerte del Perú. El in– teréi comun y la justicia claman porque el verdadero merito acupe su lugar. No bastan aptitudes, si falta la providad y el patriotismo. Los criminales tambien poseen talentos, y deben ser por esto mas temibles. Entre las sabias deliberaciones del Congreso debe incluirse la que prohibe las subscripciones públicas para prevenir las resoluciones de aquel cuerpo Soberano. No seria di– ficil á nuestros enemigos indisponer al pueblo con sus representantes, y conducirlo al descontento y la anar– quía, si se les permitiese turbar el sosiego de los ciudadanos , y ha– cerles entender que el Congrciio iba á fallar coutra sus intereses gene– rales, y que era preciso atacarle en masa. Las consecuencias, al reite- Según decreto promulgado el 14 de diciembre de 1822 se dispuso: "1o. a ningún indivi– duo de la república es permi– tido promover la suscripción de recursos, con el objeto de prevenir las deliberaciones del Congreso, o las disposiciones del Gobierno; 2o. tampoco le es lícito promover reuniones para los objetos indicados en el artículo anterior; 3o. los autores de las suscripciones y reuniones 9-ue se han puntua– lizado, seran juzgados y casti– gados como perturbadores del orden público". Es interesan– te apuntar que el comentaris– ta juzga como "sabias" tales providencias, no obstante que en anteriores números de LA ABEJA REPUBLICANA se consideró esos procedimientos como la cristalización de la li– bertad civil.

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