La abeja republicana edición facsimilar
34 nombrar un interino y da rle un so– bresueldo, siendo ese el que por justicia debe optar la propiedad: tampoco ha sido economiu t á la bol– sa del Baron, por el gasto que de– be ocasionarle ese bordado reten– tivo. Que tal economia! En hora buena que dicha Ofi– ci.olia no influya en el caracter públi– co, publicísimo, &c. del S ub-Inspec– tor; pero advierta el Imparcial, que la retencion no influye en la su bs– tancia, mas sí en los accidentes, pues bordado y charretelas dan un chasco del Demonio. Es verdad tambien , que los Condes ó Barones no están excluidos de ser colocados segun sus aptitudes, por– que tambien son ciudadanos. ¿ Pero quien ha pensado en separar al Con– de de la Sub-lnspeccion, por la que toma cuatro mil pesos annualmen– te, ni quien trató de separarlo cuan– do fué Oficial Mayor de guerra, de donde por sus aptitudes para todo, pasó con el ex-ministro al minis– terio de Gobietno ? Se ha equivo- Como el coronel Juan de Be– rindoaga sirvió la oficialía mayor del Ministerio de Gue– rra, cuando éste era despacha– do por Bernardo Montea$u– do; y con el mismo paso a igual cargo en el Ministerio de Gobierno y Relaciones Exte– riores; se infiere que una cau– sa de la animadversión pro– yectada contra él se halla en la vinculación que mantuvo con el ministro depuesto, a cuyo lado demostró "sus apti– tudes para todo".
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