La abeja republicana edición facsimilar
28 la. Cuando maneja el hombre la pa• lanca del poder, se considera supe– rior á la ley, y mira á la masa gene– ral como sujeta á. sus pasiones y caprichos. No es facil que á cada ac– to de injusticia pueda ponerse en ejercicio el derecho de la fuerza: los pueblos se cansan de gritar; de diez generaciones, se dedica una, á lo mas, ádar un balance politico, para descubrir el estado de sus derechos y sus fuerzas, y el despotismo suele aprovecharse de estos mismos mo• vimientos para levantar su trono. Arranquemos de una vez la más– cara á este monstruo : conozca el hombre como se disfraza, para ata– car su libertad. La igualdad dvil, es el punto de apoyo que ha fijado: cuando ella desaparece, canta el monstruo la victoria; ya ha vencido y no tiene que temer; ya ha formado ejércitos, aliados y ministros..... La escena se repite, porque ig– noran los pueblos las relaciones que envuelve su clestino, y el centro de donde deben partir para fijarle. "La igualdad civil es el punto de apoyo" de la libertad, por– que en ella se basa la relación contractual entre los ciudada– nos. Por eso opina Rousseau que debe orientarse las ten– dencias de los ciudadanos en forma que se encaminen a su conservación: mediante "la moderación de bienes y de crédito por parte de los gran– des, y.. . la moderación de avaricia y de codicia" por par– te de los débiles. No obstante, como "la fuerza de las cosas se inclina siempre a destruir la igualdad, es necesario que la Jl!erza de la legislació,~ tienda siempre a conservarla .
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