La abeja republicana edición facsimilar

Pide nada menos que una in– formación detallada de cada patriota, para que compruebe los servicios verdaderamente prestados a la causa emanci– padora. Y si no pudiera acre– ditarlos, si hubiera alguna sos– pecha de simulación o iniqui– dad, que se expulse a tales ciudadanos "malos para que vivan los buenos". Así, ni más ni menos, cuando aún estaba por resolverse el predominio militar. 8 torizados para prolongar los pade– cimientos que antes nos prepararon los españoles. Medítese sobre el ori– gen de nuestra lucha, y se verá que apenas mudan en la e5cena el nom– bre de las personas. Súfran los ini– cuos americanos la pena que hemos impuesto á los tiranos españoles: es– púlsese á los malos para que vivan los buenos. No es facil-dar siempre con los resortes políticos : unas veces se acierta con la cosa, y se yerra en los medios de comeguirla: y otras se considera ya lograda, cuando en realidad se aleja velozmente. Habia un loco €n Stokolmo que dió en _la mania de hacer creer que el era Jo– sué. Este miserable se ponia diaria– mente á mirar al oriente desde antes que comenzase el crepúsculo, y á la primera luz corria sin tino á detener al sel. Así se afanaba en vano dando carreras al oriente en la mañana, y en todo el resto del dia para el occidente, hasta que por iro~ía se le llegó á llamar J osué. Aplica el -cuento, y vamos adelante. Pero el

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