La abeja republicana edición facsimilar
J tH le había djcJ10 que los peligrosos a– ,,pen«:!s acendian á veinte, él está per– ,,suadi<lo que son innumerables. Que ,,sobre esto y demas medidas que ,,deben tomarse para sepultar el pa• ,,triotismo y patriotas dirigía en esta ,~oportunidad las instrucciones cor... ,,respondientes á sus adictos y agen– ,,tes. Piensa todavia mas, que reg,re– ,~sará á esa y _se colocará al frente de ,,los negocios , y que á todo perder ,,conseguirá que se le autorice con ,,los poderes del Perú para la emba• ,,jada supuesta á Europa'- ¡ Que tal vá la danza ! ¡ En bue– nas estamos!¿Volverá, volverá Mon– teagudo á Lima?¿ Seremos frios es– pectadores, entre tanto que sus he– churas y agentes uos preparan la red en 9ue debemos sér emtueltos ? ¿ Triunfará el vicio de la virtud; la venganza de la bondad; el de~potís– mo de la justicia ; la irreligion de nuestra fét ¡Ah ¡ Muramos todos pri– mero~ que sufrir ultrajes semejantes. LR representacion nacional es nues– tro escudo, y en los patriotas tiene 3 No cabe duda que, a pesar de la distancia, cerníase sobre la c~,beza de Monteagudo la p~– sion que su conducta habia despertado. Y crecía, estimu– lada por noticias ciertas o apócrifas, como las ofrecidas en la presunta carta que se ex– tracta, y a las cuales se agrega cierta dosis de odio en cuanto se atribuyen propósitos san– guinarios y vengativos al des– terrado. De modo que las pre– guntas propuestas equivalen a un presagio trágico: "¿ Volve– rá, volverá Monteagudo a Lima? ¿Seremos fríos espec– tadores, entre tanto que sus hechuras y agentes nos prepa– ran la red en que debemos ser envueltos? "
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