La abeja republicana edición facsimilar
3:15 españoles predicaron herctica, y li– bC'rtina la constitucion, y la sc<luc– cion con que revolvicndola la pcnin– sula la revolcaron en su sangre sien– do ellos las primeras victimas sncrifi– cadas al enérgico furor de la j usti– cia: grande es el ascendiente de es– tas corporaciones, y tanto mas temi– ble, cuanto mas se relacionan con las autoridades constituidas: diga lo cier– to religioso, que notando .bárbara la proposicion del Sr. Pezct dixo á una madama, que los principales hom– bres del Congreso ¡ que insulto! ¡ que atrevimiento ! Aun se altera en las provincias interiores la paz, y los progresos de la libertad eufren á cada paso retrocesos que los in– terrumpen : demos una mirada por una y otra costa, y veremos á los frayles impulsando con movimientos contrarios los muelles del glob-0 po– btico: si sus prelados no fueran enemigos, arbitrarios y <léspotas; obedeciendo á los decretos y ban– dos del gobierno protectora}, pero j que digo! amantes del sistema }j_ bre no hubieran colocado en los José Pezet, médico y diputa– do por Cuzco, presentó al Congreso Constituyente (29-XI-1822) una proposición enderezada a ordenar la refor– ma de los frailes regulares. Es el "diputado hereje" a quien se alude en la página anterior. Y contra esa proposición se revolvió inmediatamente el qvispero, pues fueron redacta– dos memoriales adversos y, con numerosas firmas recolec– tadas en templos y otros luga– res públicos, fueron presenta– dos al Congreso. Al efectuarse la segunda lectura de la f ro– posición (2-XII-1822), e di– putado Francisco Javier Ma– riátegui protestó por el empe– ño demostrado fara influir en los debates de Congreso, y pidió que se acordase la prefe– rencia a la moción pertinente a la reforma de los regulares.
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