La abeja republicana edición facsimilar
del clérigo José Ignacio Moreno; "El inservible" -Tomo I, No. 34-; "El cobarde" -Tomo 11, No. 4-; "El Preguntón" -Tomo 11, Nos. 9 y 10-; "El anti– monteagudino" -Tomo 11, Nos. 14 y 16-; "El antí– poda de los godos y agodados" -Tomo 11, No. 15-. Pero no cabe duda que la embozada identidad de los colaboradores de LA ABEJA REPUBLICANA ofre– ce un problema, particularmente arduo y complejo, en cuanto se refiere a la descifración de sus iniciales. Bien, porque puede ocurrir que no correspondan exac.tamen– te a un nombre, como lo sugieren L. L. L. y L. L. -Tomo 11, Nos. 2 y 7-; pues, si se tiene en cuenta que así se abrevia la palabra "leyes", puede inferirse que se ha querido significar con ellas la demanda de cierto ordenamiento legal, al advertir que los respecti– vos artículos tratan de estatuir la igualdad civil como base de la libertad política, y de regular los servicios de los trabajadores portuarios o playeros. Bien, porque algunas iniciales aparentemente diversas pueden perte– necer al mismo individuo, como permiten inferirlo Z. y J. C. Z. -Tomo I, No. 7; y Tomo 11, No. 16- aun por la virtual coincidencia de sus temas: una perífrasis de Lucano, enderezada a excitar la venganza contra los opresores para afianzar la libertad, y una arenga cívica en la cual pide a los ciudadanos "hacer el último es– fuerzo" para lograr la victoria definitiva sobre los es– pañoles. Bien, porque aparecen otras en forma excep– cional, y en remitidos o colaboraciones que denotan poca sutileza, tales como: A. A., A. B., D. D., J. V., R. R. y V. C. Una consideración separada merecen las iniciales A. N. -Tomo I, No. 27; y Tomo 11, No. 17-, M. N. -Tomo I, Nos. 28 y 31- y S. N., porque no es aventu– rado atribuirlas a tres miembros de una misma familia, a saber: Andrés Negrón, fray Manuel Negrón y Santia– go Negrón. El primero era a la sazón capitán de ingenieros, y XXXII
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