La abeja republicana edición facsimilar
Otro comentario alusivo a Juan de Berindoaga, Conde de San Donás y Barón de Ur– pin, por su nombramiento co– mo subinspector de las mili– cias cívicas (30-X-1822) y su aparejado ascenso a coronel; y, principalmente, porque se le había favorecido con la re– tención de sus anteriores fun– ciones. 314 religioso, y le tocó hablar de ex– tremauncion: fué á graduarse de doc. tor inmediatamente, y volvió á to• carie el mismo punto en el ensa– yo. J\,las un reverendo que estuvo presente ca ambas ocasiones, le di– xo á su laureando: hermano repi~ tió la cntermcdad, es preciso que reciba el mismo sacramento. Sin duda que usted no ignoraba esta anécdota : En el número 29 habló usted (ú otro cualquiera) sobre la rctension que se hizo de la oficia. lia mayor que obtuvo el Varon de U rpin, antes de ser Sub-Inspector. Mas como el tósigo continuó causan– do el mismo mal, repitió usted la misma receta ( aunque mas funda– da en los princí:eios de razon y de justicia, por el mteres comun ) en el número 33. Apure usted el pul– mon que el enfermo se halla en ago– nias , y á la tercera ó vence el mal, ó la receta., porque justicia y liber– tad son inseparables Despues me explicaré, si aun fuese necesario. No ha sido U5ted oido , porque
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