La abeja republicana edición facsimilar
284 á criticarlo , me acordé que á los hijos de este gran Varon és pre– ciso venerar, que á ellos es con– cedido el privilegio de mudar de formas para hacer sus pesquizas de fé, y ultimamcntc tuve miedo de excomugarme: tambien me acordé que seria censor rentado, y como este encargo está cometido á los hombres de luces v acostumbrados á hacer comedias desde por la ma– ñana hasta la noche, tuve que ar– repentirme de mi ligereza: ya se vé, que como mi educacion és de antaño , y estoy repleto ele preo– cupaciones, á cada paso me alargo y creo incompatible el oficio ccnsorial con el ministerio sacerdotal, y mas quando he leido, no sé dondé, que están conminados con grandes pe– nas los sacerdotes ~ue asisten á los teatros. Pueblo : ilustrate, ilustra– te , conoceras por ti mismo las far– sas y las comediai¡ sin necesidad de censores. _El Censor. Lima, 1822. Imprenta de D. José Masías.
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