La abeja republicana edición facsimilar
263 mio dispuesto al costo~o patriotis-– mo: todos corrian alborozados y li– jeros a felicitarse por el goze de un bien tan inefable: cuando ¡ ah ! la ambicion inicua .. y los sórdido~ intereses apoyados en el poder de ta mayor fuerza armada, dictan el cauteloso espionaje, para la perse. cusion de muerte , y sobornan á la mercenaria delacion para la expa– triacion escanda losa : en fin, puestos en su trono el descaro y la maldad, aspiran descubiertos al ·dominio ab– soluto del Perú bajo el estableci– miento de un sistema el mas odíoso: en tanto la disolucion y tirania va– gaban al rededor del austro para conseguir al abrigo de la distancia, el prestigio de los pueblos sobre una felicidad facticia. El mustio ciudadano, tanto mas descuidado cuanto inocente comen• zó a conocer su error, y abrien– do paso franco en su corazon al arrepentimiento, gemia en silencio. porque ya sufria el peso grave de una extraordinaria opresion: todo Je era de temer de quien._ desconoci- Critica los procedimientos adoptados por el gobierno protectoral para asegurar la estabilidad, y en particular el "cauteloso espionaje". Pero más adelante reclama El ami– go de la Libertad (Tomo JI, pág. 238) que se constituya una junta patrió~ica, para r~– cabar informaciones confi– denciales sobre los presuntos enemigos; y en reiteradas oportunidades se pidió la ex– clusión total o la reclusión de los españoles, a fin de neutra– lizar su posible acción contra la independencia. Puede infe– rirse que la crítica se dirigía contra el responsable de esos procedimientos: el _Ministro de Gobierno y Relaciones Ex– teriores, Bernardo Montea– gudo, el "más opresor co– loso".
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