La abeja republicana edición facsimilar

La alegada amenaza contra "el respetable ciudadano Tramarria' trajo una secue– la. Reaccionó aquel anun– ciando en forma ostentosa que deseaba solicitar pasa– porte para , viajar a Guay?– quil; a traves de la La Abeja Republicana, "Patricio" le expresó su solidaridad, pre– sentando la amenaza como una maniobra de los enemi– gos de la libertad en sesión del Congreso Constituyente (2-XI-1822) díjose que era falsa la versión de La Abeja Republicana, e infundados los temores de Tramarria, y se acordó oficiar al gobierno para que identificara a "Pa– tricio" y diese cuenta de la respectiva investigación. Su– cedió la calma. Y parece que todo se olvidó, pues pronto (16-XI) acudió el propio Tra– marria ante el Congreso, pa– ra informar sobre un donati– vo hecho al gobierno. !38 nes poco antes habian tributado aclamacion y aplauso; ansian los ~uestos y los mandos; y viendo la debilidad de la opinion , ba15e en que debe estribar los mas sólidos progresos , temeroso de una fuerte explosion .en los tumultuosos áni– mos, y deseoso de vivir en una tranquilidad inalterable, dexo á Li: ma y vengo para .Miraflores. La naturaleza parece que ha derramado con mano pródiga en este sitio sus gracias y favores, y enagenado en la contemplacion de las obras del Criador, pasaba los momentos absorto en un extasis ce– leste : pero apenas gozo unos cor– tos dias de esta aparente felicidad, cuando escucho noticias que an– gustian y afligen mi oprimido cora– zon. He sabido que el respetable ciudadano Tramarria trata de pedir su pasaporte para transportarse á Guayaquil, porque un individuo del Congreso ha pediclo que se le áSe.. gure con un par de grillos. ¡ Ay amigo ! Yo no puedo desentender– me de una. cosa tan escandalosa

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx