La abeja republicana edición facsimilar

227 conservar la religion de J esus en to– da su integridad y pureza. ¿ Y no es una verguenza,,que Pasto, el religio– so Pasto haya capitulado con noso– tros que no se le haya de turbar su religion crísti-ana? ¿ Qué quiere de– cir esto! ¡ (¿ué reputacion tenemos! ¿.Y de_ qué proviene.esto? No es ne– cesar10 que yo lo diga para mayor confusion nuestra: bien lo conocen los pueblos de Cundinamarca. Si estos desean, que subsistan en su territorio las órdenes Regula– res, por el decoro de la Iglesia, lus• tre del Estado, y utilidades que ofre– cen al público, como que sus con– ventos son el asilo de nuestras ne– cesidades espirituales y temporales, ¿nos hemos de privar de estos bene– ficios , de estos recursos , porque los abor• rezcan en otras partes , y maquinen extin• gu1rlus en los otros cantones? No siendo per– judiciales al sistema republicano , sino antes bien benéficas estas corporaciones ; ¿puede conformarse con aquellos principio!½, y aco• modarse á las ideas <le la verdadera libertad semejante contradiccion? Pero ya se sabe, y se ha hecho notorio á todo el mundo, que este es el proyecto de los incrédulo~. No es pro– poficion aventura<la : la he leido en letra de

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