La abeja republicana edición facsimilar

Llama "paralítica" a la sobe– ran Ía que el pueblo ejerce por medio de sus represen– tantes, y juzga que éstos de– ben sujetarse estrictamente a las facultades que se les con– ceda al momento de elegir– los. Por lo tanto, se contradi– ce -aunque a base de una presunta carta de Cundina– marca- la significación acor– dada a la inauguración del Congreso Constituyente, co– mo el primer día de la efec– tiva libertad del Perú; y tal vez por asociación con el ejemplo de las antiguas de– mocracias, se pretende que la soberanía no puede fiarse a "la absoluta disposición de los comisionados" para ejer– cerla, ni estar limitada a la simple elección de los repre– sentantes, y debe extenderse a la vigilancia sobre los actos y las opiniones que éstos au– toricen. ¿Acaso se trata de una rígida atención a la teo– ría política, o de cierta deso– rientación, o de una actitud jacobina? 222 te Soberanía., si su poder y auto– tidRd solo hubiera de concentrarse en límites tan estrechos. Si la So– berania está reasumida en el pue. blo, la ,:oluntad de este es la que ha de dictar la Ley Suprema pa– ra el establecimiento del Nuevo Go. bierno, á que se inclina. ¿ Y como la ha de manifestar? Dando sus ins– trucciones á los Representa"ntes, pa– ra que esto'B no obren con arbitra. riedad , sino en observancia de las órdenes que se les comuniquen. Un Comisionado , un Apoderado, un Comisario para textar, deben tener espresadas sus facultades: todo lo que exceda de ellas es nulo, de nin– gun valor ni efecto. Esta n ligados á lo que expresamente se les conce– de, y nada pueden efectuar por su propio arbitrio en lo principal del negocio. Si este suceJe en las co– sas menos ·importantes, en la que es superior á todas por todos aspec– tos y circunstancias, ¿ c~mo ro~rá Cvmetcrse á la absoluta d1spos1c1on <le ]os comisionados, sin que pre– .ceda el expreso consentimiento del

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