La abeja republicana edición facsimilar
192 vi_mient~ popular, fué sin lágrimM ni san~~e. No nos compete juzgar del mento de los hechos, si pesar )a tendencia., el resultado é intluen• cia de los sucesos. La autoridad !inprema y tutelar fue respetada; pe• ro ¡ que temprano empiezan en Li– ma, las revolnciones ! Nuestros ~jos estan ya cansados de llorar los efoc• tos lastimosos de las puebladas; y para nuestros enemigos son estas cosas muy consolatorias y nlhagüe– fias. El pueblo de Lima se ha co– locado sobre un volean, que no des– cubr~ todavia, y que tal rnz vendrá a traer sobre él la ferocidad de los africanos: idea que no queremos es• tender. Han perdido a un sábio, á a un estadista de talentos singula– res, á una pluma brillante y divina, á una alma eminentemente ener– gica, prodigiosamente fecunda !Oh¡ <Jue diferencia entre el estilo del repuhJicano y el desgraciado Mon• teagudo! Infeliz este hombre, raro en todas sus cosas, si es cierto que
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