La abeja republicana edición facsimilar

Al producirse la vacancia del poder ejecutivo, por la re– nuncia de San Martín, el Congreso Constituyente eli– gió una Junta compuesta por tres diputados: General José de La Mar, que la presidiría, Felipe Antonio Alvarado y Manuel Salazar y Baquíjano. Se les consideraba en comi– sión, y por lo tanto eran di– rectamente responsables ante el Con$reso. Era obvio que no se favorecía así la separa– ción de poderes, preconizada por los tratadistas de dere– cho político; y aunque el ar– ticulista justifica el procedi– miento, se ve obligado a re– cordar los excesos cometidos en la Francia revolucionaria mientras el gobierno fue ejer– cido por delegados de la Convención Nacional. 160 don y desempeñarlo entre tanto por medio de tres individuos de su seno. Atendidas las circunstancias en que nos hal tamos, no pudiera h~– Lerse tomado mas acertada reso– lucion. Digan lo que quieran los partidararios de la division de po– deres, esto puede ser muy bueno en una Constitncion permanente ( 1) pero no cuando se trata de hacer la administracion lo mas sencillo que sea posible por un tiempo limitado, mientas se determina la forma de gobierno. Maret y Robespierre no füerun crueles por ser miembros de convencion, y lo mismo habrían sido, en tal caso que hubieran re• cibido el poder ejecutiYo, sin ha• ber tenido parte en el legislativo. Ellos fueron perversos porque su ( 1.) Yo creo que si los escritore11 de Lewington faseon comunes, no tuviera tanto partido entre nos()trQ/l la division de· poderes.

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