La abeja republicana edición facsimilar
147 Holanda quisieron ser independientes de la España, y lo fueron á pesar de nuestro poder y de nuestros esfuerzos. Las provincias unidas de América lo quieren ser, y lo serán infaliblemente. Todavia estamos en tiempo de sacar un partido ventajoso de las circuns– tancias; y la ocasion mas oportuna se– ria aquella en que recibieramos de oficio la destrucion del ejército de Chi– le al pie de los muros de Lima. Es– ta derrota no debe hacernos ensober– becer ni adormecer en medio de una estúpida exaltacion con la esperanza de que ya éramos invencibles. Si San Martines derrotado esta vez, él repon– drá en pocos meses su ejército: el jér– men de la insurrecion que está sem– brado en el resto de la América, lo está igualmente en todo el alto Perú sin escluir á Lima. Una insurreccion Cuando la presente "memo– ria" fue publicada en Ma– drid, aún no se había inicia– do la marcha de los ejércitos libertadores sobre la capital del Virreinato. Por eso se ex– presa en ella la esperanza de que las fuerzas realistas pu– dieran repeler su ataque.
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