La abeja republicana edición facsimilar
135 CUARTO AXIOMA. Debe haber en todo pueblo libre una ilimitada libertad de escribfr so– bre materias politicas. Excluimos enteramente las re– ligiosas , siguiendo el ejemplo de las Cortes de Cadiz, en lo que a nuestro entender, dieron una de las pruebas de su sabiduria. Dígase que so:nos intolerantes : esto poco importa. No queremos se renue– ven en nuestra Patria las horri– bles escenas de la Francia. 1\o hay un solo pensador, que no inculc¡ne sobre la necesidad <le este princi– pio,y sobre que debe ser reconocido ror ley constitucimial. La imprenta hhre es el freno de los ambiciosos. ;. Habriamos sufrido los males del despotismo ministerial, si hubiese habido libertad de e~cribir ( l f;, Ha- ·------ ( 1) Craran algunos que no.~ propa– smnos Fn decir que cu Linw no luí lwbidn lihertad de imprrnla, trnirndo nuestra proposicion por un error, ó una /:ltpo\·• tura; !J nos <itnran el decreto df' lJ dt• La libertad de prensa fue re– clamada por los humanistas, como un medio para enfren– tarse a la ignorancia y estig– matizar los abusos del despo– tismo. Tempranamente fue implantada en Inglaterra, pe– ro estableciendo el juicio por jurados para reprimir los ex– cesos cometidos a la sombra de esa libertad; y aun aque– llos fueron suprimidos (1641) durante la lucha li– brada por el Parlamento con– tra Carlos I. A tal ejemplo atendieron en Francia los fi– lósofos de la Ilustración, juz– gando que la libertad de la prensa era necesaria para de– senvolver las tareas de la ra– zón. Y la Declaración de los Derechos del Hombre senten– ció: "La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los dere– chos más preciados del hom– bre".
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