La abeja republicana edición facsimilar
Como el clérigo José Ignacio Moreno había defendido el sistema monárquico, en ar– monía con los designios de Bernardo Monteagudo, es fá– cil explicarse que atrajera so– bre sí los tiros gordos de los liberales. Pero aquí se dice que no tenía "ninguna idea particular" porque se acomo– daba al dictado de los gober– nantes; y lo confirma el tes– timonio de Francisco Javier Mariátegui, secretario de la Sociedad Patriótica, quien apunta que aquel era "muy conocido en el Perú por su godismo y servilismo " 1 120 en sus observacionPs publicadas enel N. I. de la Abeja Rf'publicana, me obliga á decir a _V. dos palabritas Segurnmente cuando m1 e~poso espuso su pellejo siendo patriota en tiempo de los españoles y republicano en f>] de Monteagudo. estaba muy distante dt> pe~sar que se le hiciese sem;jante im– putac10n porque nadie obra de mala fé sino cuando le trae cuenta. El esperaba que los que se dicen de buena fe lo atacasen de frente , tanto mas cuarlfo en sus obst~r– vaciones se babia servido del medio menos favorable y de los H rgumentos menos fuer– tes con el objeto de demostrar el alto des– precio con que miraba los conocimientos póliticos de los liberticidas. Mas contra yendonos al caso : <'mpirza V. sn erpUracion y dice==que es amigo de la lihcrtad pero tambien de la razon y la justicia, como si estas no fueran inhe– rentes a aquella •••• (acúsome padre qne soy carpintero-soquete tenemos) Se cono– ce que es V. amigo de los hombres de bien. Conor:e 17. al Sr J.'J!Ioreno y sabe V quf' no se enamora áe ninguno i~{ca pnrticu'ar: convengo e11 ello: acred1ta– disirno lo tiene; ni es del honor de un matematico que s<!be que dos y dos son cuatro, enamorarse jilmas sino Je cosas reales Gusta V. de 'Verlo .!I observarlo todo : mi marido por carecer de esa itn• J
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