La abeja republicana edición facsimilar
118 la Europa la fortuna de ver que sus cadenas pueden romperse del mismo modo que lo han sido las Il~estras. Pero si esta espedicion salvó Ja uacion española del feroz despotismo en que yacia esclavi- 2ada .• no perdamos de vista el grande riesg·o que corre nuestra libertad siempre que se intente reu– nir otra fuerza armada en cualquier punto de la Peninsnla para hacerla embarcar. Si los jefes que dirijie– ron la insurreccion de la Isla han sido un Rieg·o y un Qniroga, los que manden otras espediciones po– drarr ser un Elio, un Eg·uia, ó un Sarsfield. Las tropas españolas lson leales a su nacion , y son eJ apoyo mas firme de su libertad ; pero los amigos del despotismo, los e!1er:ni– g;os de nuestro sistema no d~Jarian de iiaílar los medios adecuados para seducirlos con las apariencias de la justicia y bien público, y ~uestra Jiberfad politica podría sufrir e~– hates dolorosos : tal vez los enem1•
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