La abeja republicana edición facsimilar

]15 nen tactica ni instruccion, pero t íe– nen una serenidad imperturbable., y no temen la muerte : asi que, nuestras expediciones harian pro– gresos al principio , pero sus mis– mas victorias aeabarian de aniqui– larlas. A los criollos )es interesa po– co el ganar ó perder una batalla, el adelantar ó ceder el terreno ; lo que les importa es saber que nú– mero de españoles queda en el cam– po de batalla ; esta es su victoria. Los insurgentes reponen sus per– didas en breves días, como que es– tan en su propio pais ; pero )as bajas de nuestros ejércitos tienen que reponerse desde )a península. De moilo que nuestras expedicio– nes para conseguir ventajas tienen que vencer, y estas mismas victo– rias son su ruina. No nos dejemos alucinat· con el amor propio nacio– nal: no nos deslumbre el deseo de la . venganza. Para sofocar la in– surreccion de nuestras colonias es preciso que tengamos un puente de

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