La abeja republicana edición facsimilar

105 En el 1ibro inmortal de los de– cretos irrevocables del destino, esta– ba escrito que el Perú sería libre. En vano un despota orgulloso e insolente había resuelto en la obs– curidad de sns malaventurados con– sejos encadenarle para siempre, ava– sallando torpemente la opinion, afectando diriji r el espíritu público, desmoralizando a los pueblos, sem– brando la discordia y la desunion, la mala fé y el espíritu de parti– do entre los hombres, persiguiendo ferozmente á los buenos, y pro– metiendo elevat· sobre la ruina de ellos a los mas corrompidos y per– versos. Pero el iluso no entendia qne él mismo fecundaba la semilla del honor nacional, que era imposi– ble sofocar en el noble corazon ele los peruanos, y que la conciencia de su dignidad habia de hacer que ellos sacudiesen esa pretendida apa– tía, que fue la base de sus equi– vocados cálculos. No entendia que el Protector de la libertad no era el protector Se refiere al depuesto minis– tro Bernardo Monteagudo.

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