La abeja republicana edición facsimilar

88 pectivos intereses, y el modo de observarlos. Algunos han confiado 1a administracion a una persona, pero sujeta á leyes fundamentales. En otras , una parte manda, y el resto obedece. En no pocas se ha dividido la soberania entre diferen– tes cuerpos, y majistrados anhe– lando por un equilibrio, que evi– te la preponderancia, la reunion de los tres poderes , y la autori– dad absoluta y arbitraria. Pero el monarca aspira siem– pre á estender su autoridad y li– rni tar la de los cuerpos ; y estos a estender la su ya y coartar la del monarca. La balanza se inclina alternativamente de uno y otro lado, sin quedar a los pueblos otro con– suelo, que el sobsten de las leyes fundamentales, cuya alteracion lle◄ varia tras sí la ruina del estado. El equilibrio es un fantasma por que no le hay perfecto en po– lítica: el momento en que se cree haberlo conseguido es precisamente

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx