La abeja republicana edición facsimilar

N.S. LA ABEJA REPUBLICANA. Jueves 29 de agosto de 1822. Este discurso se imprimio erz el sol y lo prohibio D. B. J.lfonteagudo. Este no es despotismo.'l POLITICA. Entre las naciones libres el gobierno ha sido siempre el resul– tado de la necesidad , y facultades del hombre combinadas con las cir– cunstancias. Los seres pensadores no formaron asociaciones., sino por haber sentido que era necesario un socorro mutuo; y las circurns– tancias determinaron sus deberes y derechos recíprocos., y hácia la sociedad. En los tiempos primitivos no pudieron hacerse observaciones exactas. Procediendo los hombres a tientas segun sus necesidades, obe- No obstante la ambigüedad de la advertencia editorial, se entiende que la disertación aparecida bajo el epígrafe de "Política" fue impresa en El Sol del Perú; y que Bernardo Monteagudo prohibió la cir– culación del número respecti– vo, porque desaprobó las doc– trinas republicanas que su autor sustentaba. Es la "Me– moria" leída en la sesión que la Sociedad Patriótica efectuó el 8 de marzo de 1822; y cabe recordar que allí se identificó al autor por sus ·iniciales (D. M. P. D. T.: o sea, don Ma– nuel Pérez de Tudela), supri– midas en esta reproducción. Fue incluida en las "actas" de la Sociedad Patriótica, prepa– radas por Francisco Javier Mariátegui en su condición de secretario; y, con éstas, la re– produjo el coronel Manuel de Odriozola en su Colección de Documentos Literarios del Perú (Tomo XI, pp. 460-466; Lima, 1877). Claramente sigue el pensa– miento expuesto por Platón en La República: "Existien– do la conveniencia de que para satisfacer una necesidad un hombre ha de unirse a otro hombre, y que otra ne– cesidad le obliga a unirse a otro hombre, al necesitar to– dos de muchas cosas, vamos reuniendo en una misma aglomeración a muchos hom– bres con la mira de auxiliarse mutuamente, y a esta socie– dad hemos dado el nombre de Estado".

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