La abeja republicana edición facsimilar

81 mitido que se tratase por el Ex-mi– nistro don. Bernardo Monteagudo á todos de un modo oculto., y a vo– sotros mismos? Estableced que el mérito y el crimen sean examina– dos p{1hlicamente,- no en el secre– to de un gabinete, sino cou toda ]a publicidad posible á fin ele que la opinion general , que es el juez mas incorruptible, pueda protejer ig·ualmeute al pobre que al rico, al desvalido que al que goza del favor de los poderosos. El Patricio. Desahogo patriotico del ami"go de sus conciudadanos. "La providencia ha encargado á "la <lesgrncia el cuidado de instruir ,,a los gobiernos." Es la autoridad durudera la copa de un veneno e¡ ue enfurece é infatúa a los <Jlle solo la han llegado á sus labios, y los pueblos siempre víctimas del fre .. nesí que co.muuica no tienen eu En su orígen se confió al pe– riodismo la misión de expre– sar y defender la verdad, pa– ra despejar el error y la igno– rancia; servir a la justicia, enalteciendo el mérito y con– denando toda suerte de tra– pacerías; y educar al pueblo, para favorecer la moderación de las costumbres. Por lo tanto, sus fines eran igual– mente contrariados por la censura y por el interés, re– cursos que esgrimió el despo– tismo y mediante los cuales cerniéronse el temor y la co– rrupción sobre la vida social. El periodismo debía ser ejer– cido como empresa de la li– bertad y la razón. Y de allí el encendido alegato en favor de la publicidad que reque– rían las decisiones adminis– trativas y judiciales, para que los funcionarios y los jueces tuvieran ante sí una medida de su rectitud.

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