La abeja republicana edición facsimilar

76 Tan detesta ble practica es un insul– to a todos los ciudadanos. En el he– cho semejantes funcionarios vienen á decir á sus conciudadanos: respetad nuestros caprichos, pues en nuestra mano está hacer que las le9es no os protejan , !J que ha¿¡ais de estar y pasar por la que nosotros queramos resolver. Cuando no sea posible a lo menos debe ser muy dificil el que reyne )a justicia y la imparcia– lidad en medio de las tiniebtas en donde los resentimieutos y las pa– siones exercen sin ningun temor del resultado su horrible imperio. La profosion de guiar, de gober– nar y de hacer justicia á los hombres no es seguramente la ciencia de los méritos , ni el arte de valerse de medios ocultos é impenetrables para los ciudadanos. Por el con– trario, es el arte de instruirlos en sus verdaderos intereses, ele hacerles conocer la ruta que deben seg·uir, y de merecer la estimacion del pú- blico. ( Se r.oncluira.) Lima : lmp1·enta de Rio de 1822.

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