La abeja republicana edición facsimilar
72 Por otra parte , este ministro hinchado de prerrog·ativas que juz– gaba siempre adictas a su persona y no a la majistratura_, embriag·ado de un poder cuyo ejereicio con el secreto no conoció límites, y fiero de una autoridad cuyo abuso en la parte mas leve le hacia supe– rior á las mismas leyes, pronto se arrogó la facultad de oprimirá sus conciudadanos. En lugar de hacer respetable la maj istrat ura por su justicia, sus luces , y sus virtudes, luego se aprovechó de ella para oprimir á sus com pati·iotas y para dar pabulo a todas sus pasiones. La justicia no era sino una vana. fan(asma para arredrar al simple ciudadano, y para encubrir y de– jar impunes sus atentados. Mien– tras se conservó un método tan infa– me, tan ileg·al y que prestó tanta facilidad para cometer iujnsticias, no se consu Itó otra cosa q uc su propia. voluntad. Cuando el majistrado exerce
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx