La abeja republicana edición facsimilar

63 que la admiten, no pueden menos de reconocer su resultado, como in– capaz de ofrecer prueba alg·una le– gal, convincente de la verdad ni conforme á la justicia. Sin embargo esta especie de lnquision política, que se opone al derecho natural; que destruye la confianza de los ciudadanos, que aniquila las virtudes sociales que solo pudo tener su origen en los si– glos de ignorancia, y que debe de– saparecer de toda sociedad de hom– bres li hres., es la que prevaleció ( en todas nuestras oficinas , en todos nuestros tribunales y en todas nu~s– tras corporaciones) y con ella era ronservada y encubierta la arbi– trariedad de algunos funciona– rios, quienes con ignominia nues– tra se jactaban del funesto poder de disponer impunemente de t-odos los premios y castigos que debe ad– judicar ó imponer la sociedad. Se– mejante metodo solo pudo ser a pro– bado por aquellas almas viles que Como "inquisición política" tipifica los procedimientos de la administración colo– nial: porque se desarrollaban en el secreto de los gabinetes y a base de informes confi– denciales, sin atender a la verdad sino a la opinión de los poderosos. Y para termi– nar con tal método, que po– nía en las manos de los go– bernantes un poder ilimita– do, reclama la publicidad de los juicios y la libre discu– sión de las medidas adminis– trativas. Por lo tanto, con– duce indirectamente hacia el planteamiento de la influen– cia del periodismo en los cambios que afrontaba la vi– da social. .

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