La abeja republicana edición facsimilar

53 términos , que se han fljado, y de )as -explicaciones de la sociedad pa– triótica. Y¿ nos hemos de quedar., como se supone? Imaginarlo siquie– ra no ~olo es una alta injuria al Perú , sino olvidarse del mismo blanco, a donde deben encaminarse todas nuestras fatigas y privacio– nes. Al declararse independiente el Perú , no se propuso solo el acto material de no pertenecer ya á la que fué su metropoli , ni de decir alta voce: ya soy independiente; sería pueril tal contentamiento. Lo que quiso, y lo que quiere, es: que esa pequeña poblacion se centupli– que : q ne esas costumbres se des– t!olonizen : que esa ilustracion toqne su maxiniurn; y que al concurso simultaneo de estas medras, no Rolo vea nuestra tierra empedradas sus calles con oro y plata , sino que de cementerio, se convierta en patria de vivientes. Cou que, quan<lo se hace mérito de la poblacion &c. para acomodar la forma <le gohier- Es interesante la significación que el Solitario de Sa,Yán atribuye a la ley, implicita en el sistema de gobierno: pues la filosofía de la ilustra– ción /,e reconocía sólo una función conservadora, en tanto que el contrato social preserva la posesión natural con la garantía del derecho, y aquí se le asigna en cam– bio una activa influencia so– bre la transformación progre– siva de las formas sociales. No bastaba la independencia. A base de ella, era oportuno e indispensable propender al general mejoramiento de las costumbres. La "descoloniza– dón" debía conducir hacia la obtención de los máximos bienes.

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