Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

los alrededores del Cuzco (Betanzos, 1551, cap. XLII ff. 89-89v). Un dato curioso consignado, recién a estas alturas, por Betanzos es el siguiente: Y porque algunas vezes avía de llegar a pueblo do se usava traer cavello, mandava que juntamente con el bestido, que le trajesen una cabellera que se la pusiesse; y ansí se la estavan esperando los señores de aquella provinçia do él avía de llegar con el bestido y traje de cabellera en esta manera, que si eran encrisnejados los cabellos, mandava que la tal cavallera [sic] que ansimismo fuese encrisnejada. Y llegado el Ynga ofresçíanle aquel bestido y el Ynga lo resçibía y luego se lo bestía y se ponía su cabellera [enmendado: caballera] y paresçía natural de aquella provinçia (1551, cap. XLII f. 89v). Procedimiento necesario de identificación étnica que podría poner en tela de juicio la arraigada idea de que el dominio incaico solo pasaba por el reconocimiento de su poderío político-administrativo y su prestigio religioso. Ello requeriría replantearse el tema de la configuración de aquellos sectores de la élite que las crónicas identificaron como «incas de privilegio». La fase siguiente significó —según Betanzos— el poblamiento y edificaciones del valle de Yucay (1551, cap. XLIII ff. 90 y ss.) acción directamente vinculada a nuestro juicio a la reorganización de la élite incaica, posicionamiento ventajoso del sector vinculado directamente a su persona y de necesidad propia del proceso de consolidación del inca como gobernante. Tras incursionar en Vilcas, el siguiente movimiento lleva a Huaina Cápac como a otros incas al Collao, siguiendo un arquetipo marcado en el ciclo de Huiracocha-Ayar. Continúa refiriendo que luego el inca decidió ir a «comprar coca y agí a la provinçia de Chinchasuyo para de buelta hazer la fiesta de purucaya a su madre […] y porque no savía hasta do llegaría, que quería llevar consigo çient mil hombres de guerra para en guarda de su persona […]» (Betanzos, 1551, cap. XLIII f. 91). Lo cierto es que, según el cronista, tal empresa habría llevado a Huaina Cápac hasta Chachapoyas para ejecutar su «conquista» y más adelante sus incursiones lo colocaron —según nuestra fuente— en Cochabamba, en la región del Collao. Ahí habría ordenado la edificación de un templo a Huiracocha en Cacha (Betanzos, 1551, caps. XLIV y XLV). Este último dato pone sobre la mesa que —de acuerdo con la información proporcionada por Betanzos— podemos concluir que el periodo señalado como correspondiente al gobierno de Huaina Cápac no debería ser visto solo como el preámbulo a la «crisis del Tahuantinsuyo» expresada en la posterior contienda entre Huáscar y Atahualpa, sino como una época de 95

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