que no quedase en el puerto ninguna y ansí se fueron y no quedó ninguna. Y como Quiço Yupangue pusiese çerco sobre la çiudad, túbola çercada siete días, en fin de los quales le mataron al Quiço Yupangue un juebes en la tarde. Y biendo los yndios del çerco que su capitán hera muerto, hizieron aquella noche grandes candeladas y luminarias en el çerro do estavan hechos fuertes, y a medianoche se fueron huyendo y llevaron consigo el cuerpo de Quiço Yupangue. Y como viese el Marqués que no le podía entrar al peñol do estavan fuertes los yndios todo el tienpo que avía que estavan allí hechos fuertes, mandó hazer una manta fuerte debajo de la qual fuesen çiertos españoles metidos y él con ellos y llevasen una cruz que poner en lo alto del çerro, los quales avían de yr de noche. Y aquella noche que los yndios se fueron y como los yndios se fueron a medianoche, escapóseles una yndia de un negro del Marqués que los yndios avían avido mientras allí avían estado, la qual yndia llegó a do el Marqués estava, el qual quería ya yr con su manta y subir al çerro y como la yndia llegasse y diesse razón de lo que pasava, dejó de yr con la manta. Y otro día de mañana vio cómo los yndios avían lebantado su çerco y mandó tomar la cruz que tenía hecha para poner en el çerro y él con los demás españoles que con él estavan subieron la cruz y pusiéronla en lo alto del çerro y ansí fue deçercada la çiudad. En este tienpo tenía consigo el Marqués a un Pedro de Lerma y prometiole de le enbiar a la çiudad del Cuzco en socorro de Hernando Piçarro con quinientos hombres y por general dellos. El Pedro de Lerma besó las manos al Marqués por la merçed que le hazía; y dende a çiertos días llegó Alonso de Alvarado de los Chachapoyas y trujo consigo todos los españoles que consigo tenía y como le viese el Marqués holgosse con su venida e hízole capitán general de quinientos hombres y mandole que fuese en socorro de Hernando Piçarro al Cuzco. Y [f. 145v] al Pedro de Lerma, a quien avía hecho antes la merçed, enbiole por capitán de çierta gente de aquélla que llevava Alonso de Alvarado, el qual Pedro de Lerma viose afrentado; y como le fuese forçado açeptar la capitanía por tener de comer, açeptola e fue con Alonso de Alvarado. Y ansí se partió el mariscal Alonso de Alvarado de la çiudad de los Reyes para la del Cuzco. Y después que el Marqués uvo despachado al mariscal Alonso de Alvarado al Cuzco, dende a quatro meses que hera ya Alvarado salido, hizo el Marqués seisçientos hombres y él en persona se partió de la çiudad de los Reyes para la çiudad del Cuzco con propósito de no dejar ningún orejón a vida llegado que fuese al Cuzco. Y ansí se partió de la çiudad de 410
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