[f. 137] Capítulo xxv. En que trata de cómo los tres españoles que enbió el Marquez de Caxamalca llegaron al Cuzco y de las cosas que allá hizieron y de cómo se bolvieron a Caxamalca. Como los tres españoles que el Marqués enbió de Caxamalca a que biesen el Cuzco y qué cossa hera saliesen de Caxamalca, caminaron por su camino y por donde los yndios que los llevavan los querían llevar; y como llegavan a qualquier provinçia o tanbo miravan la poblaz[i]ón y los edifiçios de las casas del tal pueblo o tanbo o provinçia do llegavan, para de buelta dar mejor razón al Marqués de lo que ansí uviesen visto. Y como llegasen a Xauxa hallaron allí a Chalcochima y como Chalcochima los viese hízoles todo serviçio; y los españoles otro día pasaron de largo y ansí fueron por sus jornadas siendo bien servidos por las provinçias por do yban. Y como no los conoçiesen, teníanlos en los pueblos do llegavan por dioses; y las viejas y biejos de los tales pueblos como los viesen, luego ansí como los vían ofresçíanles las pestañas y çejas soplándolas en el ayre en derecho dellos y llamávanlos TICCI VIRACOCHA PACHAYACHACHIC RUNAYACHACHIC, que dize dioses de los confines de la tierra, hazedores del mundo y de las gentes; y ansí llegaron al Cuzco. Y como Quizquiz supiese que venían los españoles dijo a Chima, que tenía cargo del bulto que allí tenían en lugar de Atagualpa, que llevase aquel bulto y lo escondiese en Xaquixaguana; y ansimismo mandó que se fuesen a esconder çiertos hermanos de Atagualpa que allí estavan muchachos; y ansí se fueron y Chima llevó a esconder el bulto. Y como entrasen los españoles en el Cuzco, aposentáronlos en unas casas que dizen Coracora; y Quizquiz mandoles dar de comer y ellos comieron. Y después de aver repossado, andubieron mirando la çiudad y las casas della y todo el oro y plata que en ellas avía y llegaron a las casas del sol y bieron aquella çinta de oro que çercava el aposento do estava el bulto de[l] sol y bieron este ydolo y bieron un terrado pequeño, el qual hera cubierto de planchas de plata y maderos aforrados en la mesma plata; y bieron la demás riqueza que dentro destas casas del sol avía, que hera mucha, de muchos cántaros de oro y plata y ollas y tinajones y otros mui muchos vasos de diversas hechuras. Y tomó el uno dellos una pedrezuela [f. 137v] 391
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