Capítulo xxiii. En que trata de cómo Atagualpa fue a Caxamalca y fue presso por el Marqués y de las cosas que pasaron en esta prisión. Como saliese Çiquinchara de los baños y fuese en la manera que ya avéis oydo, llegó a Caxamalca antes que amanesçiesse y a la entrada del pueblo preguntó a un yndio que qué hazían los españoles y qué avían hecho aquella noche. El yndio le dijo que no avían dormido aquella noche y que avían tenido gran lumbre y que entrase y que lo vería. Y ansí entró el Çiquinchara y biolos que tenían sus cavallos ensillados y los frenos en las manos y las adargas en los arzones y ellos todos armados. Y como los viese ansí el Çiquinchara conoçió que querían batalla porque en quanto con ellos avía venido nunca los avía visto que estuviesen ansí de noche. Y biendo que estavan en la maña, vio que no podía hablar con ninguna de las lenguas ni sacallas fuera y como él andava en mal no se atrevió a entrar a hablalles; y ansí se tornó a salir y fuese a çierto apossento de donde enbiava a saber lo que hazían los españoles y lo que ansí se hazía y, de lo que ansí tenía aviso enbiávalo a a [sic] hazer saber al Ynga. Y el Ynga, como se uviese acostado tarde por causa de la consulta en que avía estado, durmió hasta que serían las diez del día. Y, como amaneçiesse el día, mandaron sus capitanes a la gente de guerra que luego tomasen sus armas y estuviesen prestos para partir a Caxamalca porque el Ynga avía de yr aquel día allá; y luego la gente de guerra se puso presta y a punto de batalla. Y siendo ya alto el día, que sería a la ora de las diez, el Ynga recordó de su sueño y como viesse que hera tarde pidió de comer. Y después de aver comido, sus capitanes le dijeron que hera ya ora de se partir porque llegasen con sol a Caxamalca. Y el Ynga les dijo que tienpo avía harto para todo y que, siendo ora, que él les diría que partiesen. Y luego mandó el Ynga que le trujesen de bever y trujéronle de bever y, bevió tanto y con tanta agonía, que se enbriagó de tal manera que antes que de allí saliese estava ya tomado de la vebida. Y estando ansí llegole un yndio de Caxamalca y díjole: Çapa Ynga, as de saber que aquella gente se a metido en las [f. 134] casas de tu padre y an repartido entre sí todo lo que en ella avía. Y luego el Ynga mandó que partiesse la gente de guerra e ansí se partió el Ynga de los vaños para 384
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