Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

Capítulo xviii. En que trata de cómo Quizquiz e Chalcochima, después de aver presso a Guascar, siguieron alcançe a los capitanes del Guascar hasta entrar en la çiudad del Cuzco y de las cosas que en la çiudad proveyeron. Como fuesen huyendo los capitanes de Guascar y los fuesen siguiendo alcançe la gente de Quizquiz y Chalcochima, Guanca Auqui, que hera uno de los capitanes que yban huyendo e hijo de Guaina Capac, fue huyendo al valle del Yucay, donde pensó escaparse, que es quatro leguas del Cuzco; e los de Chalcochima, como le siguiesen alcançe, ya que llegava al Yucay el Guanca Auqui fue presso; y en el Cuzco fueron pressos los demás capitanes eçepto Guacço, que se escapó y fuese a esconder tres leguas del Cuzco. Y como fuesen ya los capitanes en la çiudad del Cuzco, Quizquiz y Chalcochima mandaron que la gente de guerra se juntase para la aposentar y luego fue junta y aposentada y esto hecho dieron horden cómo fuesen proveydos de todos mantenimientos y mandaron que ninguno fuese osado de robar ni ranchear cosa ninguna de la çiudad so pena de muerte, porque les dio gran abundançia de todo proveymiento. Y esto proveydo mandaron llamar a todos los vezinos y moradores que en la çiudad avía y una legua entorno y siendo ya todo el tumulto de la gente junta, mandaron los capitanes que en alta boz les fuese dicho que en nombre [f. 123v] del Ynga, su señor Atagualpa, ellos perdonavan a todos aquellos que uviesen sido contra él, ansí capitanes como no capitanes, como viniesen a ellos a darles la obidiençia devida en nombre del Ynga, su señor, dentro de diez días y que se les serían bueltas sus haziendas que ansí uviesen perdido, onde no viniendo que serían tenidos por aucaes y serían castigados como fuesen avidos. Y esto hecho mandaron que cada uno se bolviese a su casa y luego se bolvieron todos a sus casas y luego fue publicado este perdón por la redondez del Cuzco, el qual perdón fue a oydos de Guacço y bino en el término señalado a los capitanes y ellos le resçibieron benignamente. Y porque andavan muchos de los cayanbes, yndios del Quito, prendiendo a los que allavan delinquentes, púsole Chalcochima a este capitán de Guascar que le vino a dar obediençia, una tira blanca debajo de la 363

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