Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

de sangre de çiertas descalabraduras que llevava e ansimismo yba lleno de barro y lodo de como avía andado por el suelo en el recuentro [sic] como vençido. Y como los capitanes de Guascar viesen este lucana, que hera bien conoçido dellos, tan maltratado y en la manera que yba porqu[e]yva huyendo, preguntáronle que qué le avía acaeçido, que por qué dejava al señor y se yba de aquella manera huyendo, el qual les dijo las nuebas y dio razón de lo que pasava como ya avéis oydo. Y como los capitanes oyesen las negras nuebas y supiesen cómo su señor hera preso, sin más parar, arronjando [sic] las armas en tierra bolvieron las espaldas y allí corría el que más podía correr a poner su persona en lugar do no la tomasen [f. 119] los de Chalcochima; y como la gente de Chalcochima viesen huir a sus enemigos, corrieron su alcançe hasta la çiudad del Cuzco, adonde los dejaremos y hablaremos de Atagualpa. 354

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