Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

que ya el Guascar venía allí medio quarto de legua y que traya su gente muy callada y que venían con mucho conçierto buscando las quebradas y matas de yerba y las peñas si pudiesen topar con çentinela alguna y que venían a todo andar. E con esta nueba la gente de Chalcochima y Quizquiz estuvieron muy a punto. E siendo una ora antes que amanesçiese, el Guascar llegó y dio en los seis mil hombres que ansí estavan adereçados y en medio del camino, las quales paresçía que estavan durmiendo. Y como Guascar diese en ellos, luego fueron todos en pie y hizieron que peleavan y ansí pelearon un poco. Y pareçiéndoles que hera tienpo, huyeron como les hera mandado y fueron donde Quizquiz estava, el qual como viese que venía los seis mil hombres huyendo, juntose con ellos y todos juntos con el apellido de Quizquiz rebolvieron sobre el Guascar. Y luego salió allí Chalcochima por las espaldas del esquadrón de Guascar, como ya uviese pasado, el qual fue apellidando su nonbre, donde como fuesen todos juntos tomaron a manos al Guascar y a los suyos. Y al hermano de Guas[car] que allí yba, llamado Topa Atao, diéronle tantas heridas la gente de guerra pensando que hera el Guascar, que otro día murió dellas aunque fue curado; que Chalcochima tenía notiçia deste señor, que hera noble y quisiera que escapara e hízole curar y al fin murió. El Guascar fue mal herido y sus vestiduras hechas pedaços y como las heridas no fuesen de muerte, no consintió Chalcochima que fuesen curadas. Y luego fue de día e como fuese de día y no se le uviese escapado ninguno de los de Guascar, gozó la gente de Chalcochima del despojo de la de Guascar y luego le fue al Guascar desnudada la camiseta que vestida traya y bistiéronle otra de uno de sus yndios que muerto estava en el canpo. Y la camiseta del Guascar y su alabarda de oro y su yelmo, ansimismo de oro, en su rodela guarneçida en oro [f. 117v] y sus plumajes y ynsignias de guerra que él traya, luego aquella hora en presençia del Guascar se los enbiaron a Atagualpa allá adonde venía, lo qual le enbiavan Chalcochima y Quizquiz para que en su onor y onra, él como su señor, se lo pisase como cosas e ynsignias de enemigo que avían sujetado. Y luego que este mensajero enbiaron con estas ynsignias y recaudo, preguntaron a Guascar que su gente y capitanes dónde los dejava y que qué avía sido la caussa de que avía venido con tan poca gente a les dar batalla, que si los avía tenido en tan poco que le pareçió que le bastavan aquellos çinco mil hombres para los de[s]baratar y prender. 351

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